¿Llevas una temporada en la que te sientes superado por las diferentes circunstancias u obligaciones en tu día a día? Es probable que tengas el cortisol disparado y que estés sufriendo un trastorno por estrés.
Nos llamamos Antonio y Raquel, y somos un equipo de psicólogos con amplia experiencia profesional en Zaragoza.
Vamos a ayudarte a mejorar tu salud mental.
A veces, nos vemos haciendo malabares con varias pelotas en el aire. Cada pelota representa una demanda, responsabilidad o desafío en tu vida. Al principio, esto de hacer malabares puede ser emocionante y desafiante, pero a medida que se agregan más pelotas, la tarea se vuelve compleja y estresante.
El estrés es como jugar con demasiadas pelotas. Intentas mantenerlas todas en el aire simultáneamente, pero cada una supone una presión adicional. Cada una de esas bolas puede representar el trabajo, las relaciones, las finanzas y otras responsabilidades. En un momento, te das cuenta de que ya no estás haciendo malabares solo para divertirte, sino para mantener todo en equilibrio.
A medida que el estrés aumenta, mantener el equilibrio con todas las bolas se vuelve más difícil. Puedes sentir la presión, la tensión y la posibilidad de que alguna pelota caiga en cualquier momento.
Encontrar un equilibrio adecuado en malabares puede ser esencial para mantener la calma y evitar que todo caiga en picado.
¡Estrés!
Podría ser el emblema, la bandera de nuestro siglo. ¿Quién no ha vivido estrés en algún momento de su vida? Y el por qué es muy sencillo.
Tenemos un cerebro que está diseñado y adaptado a vivir en cuevas y respirar aire libre. Por mucho que nos guste sentirnos lejos de las cavernas la verdad que estamos mucho más cerca de lo que parece. Nuestro cerebro no se ha alejado tanto de esa programación.
Y sin embargo, hoy en día vivimos en un mundo repleto de eventos, fechas límite, exigencias laborales, familiares y personales. Tiempo que cada vez se siente más y más rápido y una tendencia a la autoexigencia que nos consume a velocidades agigantadas.
Quién en su sano juicio puede cuidar a su pareja, ser el mejor trabajador, sacar tiempo para comer sano, hacer deporte, cuidar de sus hijos con tiempo para jugar con ellos etc…
La respuesta es sencilla: No hay tiempo físico para satisfacer las necesidades de todo el mundo ni para cubrir todas nuestras expectativas.
El estrés surge cuando el cerebro se “sobrecalienta” como un ordenador que ya no puede con más tareas.
¿Por qué es importante apoyarme en un profesional?
Un psicólogo conoce cómo funciona el estrés. Los mecanismos que lo disparan y lo mantiene y, sabe cómo ayudar a sus pacientes a gestionarlo de la manera adecuada. Sabe aportar un apoyo sólido y reforzante al paciente para que se sienta capaz de avanzar y deshacerse del estrés. Es capaz de acompañarlo en el camino de cambiar su forma de gestionar la vida, el tiempo y las exigencias para reducirlo.
No sé por qué, pero cuando se trata de un motor estropeado nadie duda de contar con un mecánico. Es casi inevitable.
En las películas americanas siempre se ridiculiza al padre de familia que quiere hacerse el fontanero por ahorrarse unos dólares y al final acaba de agua hasta las orejas.
El problema es que toda la vida nos invitan a autogestionarnos. A saber controlarnos y mantenernos estables. Pero si te das cuenta, ¡no nos han enseñado a hacer eso en ningún momento!
En mi cabeza suena tan absurdo como si alguien esperara que yo supiera arreglar mi coche sin tocar un libro de mecánica… Ni lo intento, y si lo intentara me frustraría y perdería mucho tiempo en vano antes de llamar a un profesional. Incluso puede que rompiera aun más mi motor.
Tu motor es la mente que viene sin instrucciones desde que naciste. Es totalmente normal contar con alguien que ya sabe cómo funciona y puede ponerte las cosas mucho más fáciles y agradables
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Es una reacción que puede ser tanto física como emocional, y puede ser desencadenada por diversas situaciones, como problemas laborales, relaciones personales, o incluso cambios en la vida.
Cuando experimentamos estrés, nuestro cuerpo activa el sistema de «lucha o huida», lo que provoca una serie de reacciones fisiológicas, como tensión muscular y aumento de la frecuencia cardíaca.
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes o amenazantes, pero hay diversas causas que pueden contribuir a su aparición. Aquí te presento algunas de las más comunes:
Presión laboral: Las exigencias en el trabajo, como plazos ajustados, cargas excesivas de trabajo o conflictos con compañeros, son factores que pueden generar un alto nivel de estrés.
Problemas financieros: La preocupación por la estabilidad económica, deudas o gastos imprevistos puede ser una fuente constante de ansiedad.
Relaciones interpersonales: Conflictos con familiares, amigos o parejas pueden afectar nuestro bienestar emocional y provocar estrés.
Cambios significativos en la vida: Eventos como mudanzas, cambios de empleo, divorcios o la llegada de un nuevo miembro a la familia pueden ser estresantes, incluso si son positivos.
Falta de tiempo: La sensación de no tener suficiente tiempo para cumplir con todas las responsabilidades diarias puede llevar a una sobrecarga emocional.
Salud física y mental: Problemas de salud crónicos o trastornos mentales como la ansiedad y la depresión pueden aumentar la vulnerabilidad al estrés.
Expectativas personales: A veces, las altas expectativas que nos imponemos a nosotros mismos en diferentes áreas de la vida pueden generar presión y estrés innecesarios.
Es importante recordar que cada persona reacciona de manera diferente a estas situaciones. Identificar las fuentes de estrés es el primer paso para manejarlas adecuadamente y buscar estrategias efectivas para reducir su impacto en nuestra vida diaria. ¡Cuidar nuestra salud mental es fundamental!
Identificar el estrés crónico puede ser un desafío, ya que a menudo se manifiesta de manera sutil y puede confundirse con otros problemas. Sin embargo, hay ciertos signos y síntomas que pueden ayudarte a reconocer si estás experimentando esta condición. Aquí te dejo algunos indicadores clave:
Fatiga constante: Si te sientes cansado incluso después de descansar o dormir bien, podría ser una señal de que tu cuerpo está lidiando con un estrés prolongado.
Dificultad para concentrarte: El estrés crónico puede afectar tu capacidad para enfocarte en tareas cotidianas, lo que puede llevar a errores o a sentirte abrumado.
Cambios en el apetito: Ya sea que estés comiendo en exceso o perdiendo el interés por la comida, los cambios en tus hábitos alimenticios pueden ser un indicativo de estrés.
Problemas de sueño: Insomnio, dificultad para conciliar el sueño o despertarse frecuentemente durante la noche son síntomas comunes del estrés crónico.
Irritabilidad y cambios de humor: Si notas que te sientes más irritable o emocionalmente inestable sin razón aparente, esto podría estar relacionado con niveles elevados de estrés.
Dolores físicos: El estrés puede manifestarse físicamente a través de dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos o malestar general.
Aislamiento social: Si te encuentras evitando actividades sociales o retirándote de amigos y familiares, esto puede ser una señal de que estás lidiando con un alto nivel de estrés.
Sentimientos de desesperanza: La sensación persistente de que no puedes manejar las cosas o que no hay salida puede ser un signo serio de estrés crónico.
Sí, el estrés crónico puede tener un impacto significativo en tu salud a largo plazo. Aunque el estrés es una respuesta natural del cuerpo, cuando se vuelve persistente y no se maneja adecuadamente, puede dar lugar a una serie de problemas de salud. Aquí te explico algunas de las formas en que el estrés prolongado puede afectar tu bienestar:
Problemas cardiovasculares: El estrés crónico puede contribuir a la hipertensión (presión arterial alta), aumentar el riesgo de enfermedades del corazón y provocar otros problemas cardiovasculares.
Trastornos digestivos: Puede afectar tu sistema digestivo, causando problemas como gastritis, síndrome del intestino irritable o acidez estomacal.
Sistema inmunológico debilitado: El estrés prolongado puede debilitar tu sistema inmunológico, lo que te hace más susceptible a infecciones y enfermedades.
Problemas de salud mental: La ansiedad y la depresión son comunes entre quienes experimentan estrés crónico. Estos trastornos pueden afectar tu calidad de vida y tus relaciones personales.
Alteraciones en el sueño: El estrés puede causar insomnio o interrupciones en el sueño, lo que a su vez afecta tu energía y concentración durante el día.
Aumento de peso o pérdida de peso: Algunas personas pueden comer en exceso como respuesta al estrés, mientras que otras pueden perder el apetito, lo que lleva a cambios significativos en el peso corporal.
Problemas musculoesqueléticos: La tensión acumulada por el estrés puede provocar dolores musculares, especialmente en áreas como el cuello, los hombros y la espalda.
Enfermedades autoinmunitarias: Hay evidencia que sugiere que el estrés crónico puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de enfermedades autoinmunitarias.
Es fundamental reconocer los signos del estrés y buscar maneras efectivas de manejarlo antes de que se convierta en un problema crónico. Estrategias como la meditación, el ejercicio regular, mantener una buena red de apoyo social y hablar con un profesional de la salud pueden ser muy útiles para mitigar sus efectos negativos. ¡Cuidar tu salud mental es clave para disfrutar de una vida plena y saludable!
Pedir ayuda profesional para el estrés es un paso importante y valiente, especialmente si sientes que no puedes manejarlo solo. Aquí hay algunas señales que indican que podría ser el momento adecuado para buscar apoyo:
Síntomas persistentes: Si experimentas síntomas de estrés (como ansiedad, irritabilidad, fatiga o problemas de sueño) que persisten durante semanas o meses y no mejoran con cambios en tu estilo de vida.
Impacto en la vida diaria: Si el estrés está afectando tu capacidad para funcionar en el trabajo, en la escuela o en tus relaciones personales, es una señal clara de que necesitas ayuda.
Dificultad para manejar las emociones: Si te sientes abrumado por tus emociones, como tristeza profunda, desesperanza o ira intensa, un profesional puede ofrecerte herramientas para gestionar estos sentimientos.
Aislamiento social: Si te encuentras evitando actividades sociales o retirándote de amigos y familiares debido al estrés, esto puede ser un indicativo de que necesitas apoyo.
Cambios físicos: Si experimentas síntomas físicos relacionados con el estrés, como dolores de cabeza frecuentes, problemas digestivos o tensión muscular constante, es recomendable consultar a un profesional.
Uso de sustancias: Si notas que estás recurriendo al alcohol, drogas u otras sustancias como una forma de lidiar con el estrés, es crucial buscar ayuda.
Sentimientos de incapacidad: Si sientes que no puedes hacer frente a las situaciones estresantes por ti mismo y te sientes atrapado o sin salida.
Preocupaciones sobre la salud mental: Si tienes antecedentes familiares de trastornos mentales o si ya has enfrentado problemas similares en el pasado, es prudente buscar ayuda antes de que la situación empeore.
Recuerda que buscar ayuda no significa que estés débil; al contrario, es un signo de fortaleza y autoconocimiento. Un profesional de la salud mental puede ofrecerte estrategias efectivas y personalizadas para manejar el estrés y mejorar tu bienestar general. ¡No dudes en dar ese paso hacia una vida más equilibrada y saludable!
Si estas aquí es probable que estés lidiando con alguna situación complicada quieras mejorar tu gestión de las emociones. Lo cierto es que, 1 de cada 4 personas tienen o van a tener algún problema psicológico a lo largo de su vida.
Somos Antonio y Raquel. Y somos un equipo de profesionales que entendemos la psicología desde una perspectiva artesanal, usando las últimas técnicas con validez científica en el campo terapéutico y adaptándolas de forma individual a cada persona, respetando sus tiempos y sus objetivos, y acompañando en todo su proceso.
Como dijo Ortega y Gasset, «yo soy yo y mis circunstancias». Entender tus circunstancias, nos permite generar una vista de pájaro para tomar perspectiva y entender el bosque sin quedarnos en el árbol.
Cuéntanos que necesitas y te plantearemos un plan de acción para abordarlo.
¿Llevas una temporada en la que te sientes superado por las diferentes circunstancias u obligaciones en tu día a día? Es probable que tengas el cortisol disparado y que estés sufriendo un trastorno por estrés.
Nos llamamos Antonio y Raquel, y somos un equipo de psicólogos con amplia experiencia profesional en ansiedad en Zaragoza.
Vamos a ayudarte a mejorar tu salud mental.
A veces, nos vemos haciendo malabares con varias pelotas en el aire. Cada pelota representa una demanda, responsabilidad o desafío en tu vida. Al principio, esto de hacer malabares puede ser emocionante y desafiante, pero a medida que se agregan más pelotas, la tarea se vuelve compleja y estresante.
El estrés es como jugar con demasiadas pelotas. Intentas mantenerlas todas en el aire simultáneamente, pero cada una supone una presión adicional. Cada una de esas bolas puede representar el trabajo, las relaciones, las finanzas y otras responsabilidades. En un momento, te das cuenta de que ya no estás haciendo malabares solo para divertirte, sino para mantener todo en equilibrio.
A medida que el estrés aumenta, mantener el equilibrio con todas las bolas se vuelve más difícil. Puedes sentir la presión, la tensión y la posibilidad de que alguna pelota caiga en cualquier momento.
Encontrar un equilibrio adecuado en malabares puede ser esencial para mantener la calma y evitar que todo caiga en picado.
¡Estrés!
Podría ser el emblema, la bandera de nuestro siglo. ¿Quién no ha vivido estrés en algún momento de su vida? Y el por qué es muy sencillo.
Tenemos un cerebro que está diseñado y adaptado a vivir en cuevas y respirar aire libre. Por mucho que nos guste sentirnos lejos de las cavernas la verdad que estamos mucho más cerca de lo que parece. Nuestro cerebro no se ha alejado tanto de esa programación.
Y sin embargo, hoy en día vivimos en un mundo repleto de eventos, fechas límite, exigencias laborales, familiares y personales. Tiempo que cada vez se siente más y más rápido y una tendencia a la autoexigencia que nos consume a velocidades agigantadas.
Quién en su sano juicio puede cuidar a su pareja, ser el mejor trabajador, sacar tiempo para comer sano, hacer deporte, cuidar de sus hijos con tiempo para jugar con ellos etc…
La respuesta es sencilla: No hay tiempo físico para satisfacer las necesidades de todo el mundo ni para cubrir todas nuestras expectativas.
El estrés surge cuando el cerebro se “sobrecalienta” como un ordenador que ya no puede con más tareas.
¿Por qué es importante apoyarme en un profesional?
Un psicólogo conoce cómo funciona el estrés. Los mecanismos que lo disparan y lo mantiene y, sabe cómo ayudar a sus pacientes a gestionarlo de la manera adecuada. Sabe aportar un apoyo sólido y reforzante al paciente para que se sienta capaz de avanzar y deshacerse del estrés. Es capaz de acompañarlo en el camino de cambiar su forma de gestionar la vida, el tiempo y las exigencias para reducirlo.
No sé por qué, pero cuando se trata de un motor estropeado nadie duda de contar con un mecánico. Es casi inevitable.
En las películas americanas siempre se ridiculiza al padre de familia que quiere hacerse el fontanero por ahorrarse unos dólares y al final acaba de agua hasta las orejas.
El problema es que toda la vida nos invitan a autogestionarnos. A saber controlarnos y mantenernos estables. Pero si te das cuenta, ¡no nos han enseñado a hacer eso en ningún momento!
En mi cabeza suena tan absurdo como si alguien esperara que yo supiera arreglar mi coche sin tocar un libro de mecánica… Ni lo intento, y si lo intentara me frustraría y perdería mucho tiempo en vano antes de llamar a un profesional. Incluso puede que rompiera aun más mi motor.
Tu motor es la mente que viene sin instrucciones desde que naciste. Es totalmente normal contar con alguien que ya sabe cómo funciona y puede ponerte las cosas mucho más fáciles y agradables
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Es una reacción que puede ser tanto física como emocional, y puede ser desencadenada por diversas situaciones, como problemas laborales, relaciones personales, o incluso cambios en la vida.
Cuando experimentamos estrés, nuestro cuerpo activa el sistema de «lucha o huida», lo que provoca una serie de reacciones fisiológicas, como tensión muscular y aumento de la frecuencia cardíaca.
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes o amenazantes, pero hay diversas causas que pueden contribuir a su aparición. Aquí te presento algunas de las más comunes:
Presión laboral: Las exigencias en el trabajo, como plazos ajustados, cargas excesivas de trabajo o conflictos con compañeros, son factores que pueden generar un alto nivel de estrés.
Relaciones interpersonales: Conflictos con familiares, amigos o parejas pueden afectar nuestro bienestar emocional y provocar estrés.
Cambios significativos en la vida: Eventos como mudanzas, cambios de empleo, divorcios o la llegada de un nuevo miembro a la familia pueden ser estresantes, incluso si son positivos.de
Salud física y mental: Problemas de salud crónicos o trastornos mentales como la ansiedad y la depresión pueden aumentar la vulnerabilidad al estrés.
Expectativas personales: A veces, las altas expectativas que nos imponemos a nosotros mismos en diferentes áreas de la vida pueden generar presión y estrés innecesarios.
Es importante recordar que cada persona reacciona de manera diferente a estas situaciones. Identificar las fuentes de estrés es el primer paso para manejarlas adecuadamente y buscar estrategias efectivas para reducir su impacto en nuestra vida diaria.
Identificar el estrés crónico puede ser un desafío, ya que a menudo se manifiesta de manera sutil y puede confundirse con otros problemas. Sin embargo, hay ciertos signos y síntomas que pueden ayudarte a reconocer si estás experimentando esta condición. Aquí te dejo algunos indicadores clave:
Fatiga constante: Si te sientes cansado incluso después de descansar o dormir bien, podría ser una señal de que tu cuerpo está lidiando con un estrés prolongado.
Dificultad para concentrarte: El estrés crónico puede afectar tu capacidad para enfocarte en tareas cotidianas, lo que puede llevar a errores o a sentirte abrumado.
Cambios en el apetito: Ya sea que estés comiendo en exceso o perdiendo el interés por la comida, los cambios en tus hábitos alimenticios pueden ser un indicativo de estrés.
Problemas de sueño: Insomnio, dificultad para conciliar el sueño o despertarse frecuentemente durante la noche son síntomas comunes del estrés crónico.
Irritabilidad y cambios de humor: Si notas que te sientes más irritable o emocionalmente inestable sin razón aparente, esto podría estar relacionado con niveles elevados de estrés.
Dolores físicos: El estrés puede manifestarse físicamente a través de dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos o malestar general.
Aislamiento social: Si te encuentras evitando actividades sociales o retirándote de amigos y familiares, esto puede ser una señal de que estás lidiando con un alto nivel de estrés.
Sentimientos de desesperanza: La sensación persistente de que no puedes manejar las cosas o que no hay salida puede ser un signo serio de estrés crónico.
Sí, el estrés crónico puede tener un impacto significativo en tu salud a largo plazo. Aunque el estrés es una respuesta natural del cuerpo, cuando se vuelve persistente y no se maneja adecuadamente, puede dar lugar a una serie de problemas de salud. Aquí te explico algunas de las formas en que el estrés prolongado puede afectar tu bienestar:
Problemas cardiovasculares: El estrés crónico puede contribuir a la hipertensión (presión arterial alta), aumentar el riesgo de enfermedades del corazón y provocar otros problemas cardiovasculares.
Trastornos digestivos: Puede afectar tu sistema digestivo, causando problemas como gastritis, síndrome del intestino irritable o acidez estomacal.
Sistema inmunológico debilitado: El estrés prolongado puede debilitar tu sistema inmunológico, lo que te hace más susceptible a infecciones y enfermedades.
Problemas de salud mental: La ansiedad y la depresión son comunes entre quienes experimentan estrés crónico. Estos trastornos pueden afectar tu calidad de vida y tus relaciones personales.
Alteraciones en el sueño: El estrés puede causar insomnio o interrupciones en el sueño, lo que a su vez afecta tu energía y concentración durante el día.
Aumento de peso o pérdida de peso: Algunas personas pueden comer en exceso como respuesta al estrés, mientras que otras pueden perder el apetito, lo que lleva a cambios significativos en el peso corporal.
Problemas musculoesqueléticos: La tensión acumulada por el estrés puede provocar dolores musculares, especialmente en áreas como el cuello, los hombros y la espalda.
Enfermedades autoinmunitarias: Hay evidencia que sugiere que el estrés crónico puede contribuir al desarrollo o empeoramiento de enfermedades autoinmunitarias.
Es fundamental reconocer los signos del estrés y buscar maneras efectivas de manejarlo antes de que se convierta en un problema crónico. Estrategias como la meditación, el ejercicio regular, mantener una buena red de apoyo social y hablar con un profesional de la salud pueden ser muy útiles para mitigar sus efectos negativos. ¡Cuidar tu salud mental es clave para disfrutar de una vida plena y saludable!
Pedir ayuda profesional para el estrés es un paso importante y valiente, especialmente si sientes que no puedes manejarlo solo. Aquí hay algunas señales que indican que podría ser el momento adecuado para buscar apoyo:
Síntomas persistentes: Si experimentas síntomas de estrés (como ansiedad, irritabilidad, fatiga o problemas de sueño) que persisten durante semanas o meses y no mejoran con cambios en tu estilo de vida.
Impacto en la vida diaria: Si el estrés está afectando tu capacidad para funcionar en el trabajo, en la escuela o en tus relaciones personales, es una señal clara de que necesitas ayuda.
Dificultad para manejar las emociones: Si te sientes abrumado por tus emociones, como tristeza profunda, desesperanza o ira intensa, un profesional puede ofrecerte herramientas para gestionar estos sentimientos.
Aislamiento social: Si te encuentras evitando actividades sociales o retirándote de amigos y familiares debido al estrés, esto puede ser un indicativo de que necesitas apoyo.
Cambios físicos: Si experimentas síntomas físicos relacionados con el estrés, como dolores de cabeza frecuentes, problemas digestivos o tensión muscular constante, es recomendable consultar a un profesional.
Uso de sustancias: Si notas que estás recurriendo al alcohol, drogas u otras sustancias como una forma de lidiar con el estrés, es crucial buscar ayuda.
Sentimientos de incapacidad: Si sientes que no puedes hacer frente a las situaciones estresantes por ti mismo y te sientes atrapado o sin salida.
Preocupaciones sobre la salud mental: Si tienes antecedentes familiares de trastornos mentales o si ya has enfrentado problemas similares en el pasado, es prudente buscar ayuda antes de que la situación empeore.
Recuerda que buscar ayuda no significa que estés débil; al contrario, es un signo de fortaleza y autoconocimiento. Un profesional de la salud mental puede ofrecerte estrategias efectivas y personalizadas para manejar el estrés y mejorar tu bienestar general. ¡No dudes en dar ese paso hacia una vida más equilibrada y saludable!
Si estas aquí es probable que estés lidiando con alguna situación complicada quieras mejorar tu gestión de las emociones. Lo cierto es que, 1 de cada 4 personas tienen o van a tener algún problema psicológico a lo largo de su vida.
Somos Antonio y Raquel. Y somos un equipo de profesionales que entendemos la psicología desde una perspectiva artesanal, usando las últimas técnicas con validez científica en el campo terapéutico y adaptándolas de forma individual a cada persona, respetando sus tiempos y sus objetivos, y acompañando en todo su proceso.
Como dijo Ortega y Gasset, «yo soy yo y mis circunstancias». Entender tus circunstancias, nos permite generar una vista de pájaro para tomar perspectiva y entender el bosque sin quedarnos en el árbol.
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